
Queridos amigos visitantes, hoy he de compartir un anécdota que me ocurrió sin querer escuchando una emisora de radio, el cual coloco una reflexión del Cristo roto, sinceramente yo había escuchado algo del Cristo roto, hasta canciones. Pero nunca de la manera que lo escuche, pues muchas veces nos gusta ver un cristo bello, muy decorativo, muy elegante, pero no, uno roto será porque verdaderamente, no, nos gusta ver un cristo roto e inconcientemente repudiamos todos los daños y los estillazos que le hacemos a Cristo cada día.
Dejando a nuestro Cristo roto sin piernas por que le cortamos las ganas de caminar y seguir a delante a nuestros hermano o las manos cuando un hermano quiere un abraso, y sinceramente nos negamos y obviamos sus problemas, de igual manera, estillamos su rostro cuando maltratamos con palabras a nuestro prójimo ignorándolo o diciendo comentarios no pocos prudentes.
Es por eso y por muchas cosas más, que le invito a cada uno llevar un Cristo ROTO en su presencia o tener cerca uno, para cuando veas a ese Cristo ROTO te detengas y pienses.















